DESPUÉS DE 25 AÑOS EL FUJIMORISMO GANA LAS ELECCIONES Y RETORNA AL PODER

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Luego de un proceso electoral plagado de sospechosas irregularidades, sobre todo en su primera fase, Keiko Fujimori, candidata del partido Fuerza Popular, se impuso a Roberto Sánchez del partido Juntos por el Perú en la segunda vuelta, por un estrecho margen cercano a los 50,000 votos.

La primera vuelta se desarrolló el 12 de Abril y desde el inicio de la jornada electoral, se dieron a conocer denuncias por la no distribución del material electoral en muchos locales de votación en la ciudad de Lima, donde el candi dato y ex Alcalde Rafael López Aliaga del partido Renovación Popular, quien según las encuestas, diversos estudios de opinión y proyecciones tenía un importante bolsón electoral que le hubieran permitido pasar a la segunda vuelta y competir con la candidata de

Fuerza Popular Keiko Fujimori.

Al finalizar el conteo de votos, López Aliaga quedó desplazado al tercer lugar, superado por un margen muy corto por Roberto Sánchez, quien finalmente pasó a segunda vuelta.

Sánchez utilizó como eje central de su campaña el mismo sombre ro y discurso que usó el 2021 el ahora preso Pedro Castillo, con la promesa de in dultarlo de ganar la presidencia.

Como se recuerda, Pedro Castillo se encuentra en prisión por haber pretendido dar un golpe de Estado y por serias denuncias de corrupción en las que están involucrados varios de sus colaboradores y miembros de su familia.

Fujimori logra ganar las elecciones de 2026 luego de su cuarta postulación, en todas ellas llegó a disputar la segunda vuelta. Perdió en 2011 con Ollanta Humala, en 2016 con Pedro Pablo Kuczynski y el 2021 con el hoy en prisión Pedro Castillo.

En 2011, con Humala, de tendencia izquierdista, el Perú frenó su crecimiento económico y se paralizaron importantes proyectos mineros; su gobierno terminó con serias acusaciones de corrupción que lo llevaron a estar privado de s u libertad junto con su esposa.

En 2016, con Kuczynski, un candidato de derecha, Keiko Fujimori tuvo la gran oportunidad de cogobernar y perfilar su candidatura para el 2021. Por el contrario, a pesar de sus coincidencias programáticas, le declaró la guerra con su mayoría en el Congreso y lo obligó a renunciar a la presidencia.

En 2021, con Pedro Castillo de ultrizquierda, el Perú entró a u na etapa de incertidumbre donde la economía decreció y se inició el segundo gran é xodo de peruanos hacia el exterior, más de un millón de peruanos abandonaron el país ante el caos político y el riesgo de un viraje hacia la extrema izquierda. D e haber tenido éxito su fallido golpe de Estado, el país habría entrado en el mismo camino que llevó a Venezuela y Bolivia a la ruina económica y política.

Keiko Fujimori tiene ahora la gran oportunidad de reivindicar su apellido y d isminuir la pesada herencia política que le dejó su padre.

Su trayectoria política de 20 años ha estado marcada por una in clinación autoritaria, con denuncias de corrupción, oscuras donaciones y mal uso de fondos de campaña, entre otras acusaciones.

La única seguridad que puede ofrecer por ahora el próximo gobierno de Keiko Fujimori es la continuidad del actual modelo económico que instauró su padre y que ha hecho posible que el país tenga una de las economías más sól idas de la región, sin embargo si ese mismo modelo no llega a beneficiar a los cerca de 10 m illones de peruanos que hoy viven en la línea de pobreza, su gobierno tend rá una dura resistencia y rechazo de estos sectores a quienes las bondades de dé cadas de crecimiento económico nunca les llegó.

Así como su padre luego del autogolpe de 1992 se enfocó en el c ombate al flagelo del terrorismo, que azotó al Perú en la década de los 80, Keiko tiene que priorizar su gobierno en el combate a la delincuencia organizada, la extorsión y el sicariato que han tomado varios sectores del país, incluida Lima, la capital. De tener éxito en esta difícil tarea, sería su gran oportunidad de revertir su sólido antivoto y rechazo que tiene de casi la mitad de la población que arrastra desde que ingresó a la política, por los pasivos que le dejó su padre, por sus prop ios errores y por sus posturas autoritarias que impuso a los últimos gobiernos con su bancada congresal.

El Perú requiere de manera urgente recuperar la serenidad y estabilidad política que hagan posible tener un país más igualitario con énfasis en los sectores menos favorecidos. De no ser así, seguirán apareciendo en el escenario político los; Humala, Castillo, Antauro, Sánchez y demás “salvadores de la patria”.


DIEGO PALOMINO = Director de CPEX – CEO de CENLATINO