Especialistas Advierten sobre Estrés tóxico, Ausentismo Escolar y Familias que Evitan Atención Médica por Temor a Redadas Migratorias

0
20

Pediatras alertan sobre el impacto del miedo constante en alumnos


Una niña de siete años pide un silbato con insistencia, no quiere salir sin él.

Desconcertada, su madre pregunta para qué lo quería y por qué la urgencia de un objeto tan insignifi cante. Ella responde con total naturalidad: “Para soplar si ICE está cerca”.

La escena, relatada a La Opinión por profesionales de la organización Mamás Con Poder no ocurrió en una zona de guerra, sino en una ciudad esta dounidense. Y, según médicos, terapeutas y madres que trabajan en escuelas y centros de cuidado infantil, no es un caso aislado.

Aulas con hasta 30% de ausentismo, niños que piden silbatos “por si ICE está cerca”, familias que evitan llevar a sus hijos al médico, contextos domésticos con mayores niveles de discusión y hasta violencia doméstica. Está pasando en distintas ciudades de Estados Unidos y los expertos advierten sobre un aumento del “estrés tóxico” con efectos a largo plazo en la salud infantil.

Niños con niveles de estrés tóxico por miedo al ICE

En distintos estados del país, profesionales de la salud y la e ducación están documentando un patrón preocupante: niños que faltan a la escuela por miedo, padres que evitan hospitales, aulas semivacías y síntomas físicos vinculados a ansiedad prolongada.

“La separación familiar y la detención son experiencias infantiles adversas con efectos duraderos en la salud física y mental”, advirtió la pediatra Gabriela Maradiaga Panayotti durante un encuentro comunitario organizado por Moms Rising Together.

Puedes ver: Vivir con miedo al ICE: qué le pasa al cuerpo y a la mente (y có mo manejarlo)

Aulas vacías y ansiedad creciente

En algunas escuelas, la asistencia cayó drásticamente durante operativos migratorios activos. Una pediatra relató que en Durham, Carolina del Norte, el ausentismo alcanzó el 30% en determinados días.

Madres en Minneapolis describieron salones donde solo nueve o diez estudiantes asistían a clases cuando normalmente hay más de veinte. Y los niños que sí van no siempre están tranquilos. Docentes reportan que algunos se sobresaltan cuando alguien golpea la puerta del aula y otros entran en pánico si s us padres llegan tarde a recogerlos.

“Los niños prosperan en relaciones seguras, estables y enriquecedoras. Cuando esas rutinas se ven amenazadas, el cuerpo infantil entra en estado de alerta constante”, explica Panayotti.

El “estrés tóxico” y sus consecuencias

Los especialistas advierten que la exposición prolongada al miedo puede generar lo que se conoce como “toxic stress”. La pediatra Panayotti precisa que “se trata de un fenómeno fi siológico que altera la arquitectura cerebral de los jóvenes”.

Es que el estrés tóxico no es una metáfora. Es una respuesta bi ológica que puede alterar el desarrollo cerebral, afectar el aprendizaje y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas en la adultez, como trastornos cardiovasculares, problemas autoinmunes y depresión.

Los síntomas ya están apareciendo en consultas médicas: dolores de cabeza recurrentes, malestares estomacales, ataques de ansiedad y conductas de autolesión.

Una terapeuta infantil en Minneapolis relató que recientemente tres adolescentes expresaron pensamientos suicidas en medio de este clima de temor.

Expertos de Unicef también han elevado su preocupación por el tema: “Los efectos pueden ser duraderos.

El estrés tóxico infl uye a menudo en el aprendizaje, el comportamiento y la salud del niño o niña mucho después de la infancia”, destaca la docto ra Lisa Damour, psicóloga experta en adolescentes, autora de libros de éxito.

“Estar constantemente en alerta máxima puede afectar nuestro cerebro y cuerpo y provocar cambios neurológicos y físicos duraderos. Los niños pueden tener dificultades para controlar la ira y la ansiedad y problemas para s entirse seguros en sus relaciones personales. Es más: el estrés tóxico también puede afectar al funcionamiento del sistema inmunitario y provocar una infl amación persistente en el organismo.

Y, con el tiempo, puede contribuir a enfermedades cardíacas e hipertensión crónica”, apunta la doctora Damour.

Puedes ver: El síntoma que muchos ignoran y que preocupa a los médicos en Estados Unidos

Miedo incluso al cuidado médico

El impacto no se limita a las escuelas. Profesionales de la sal ud aseguran que algunas familias están evitando citas médicas por temor a salir de sus casas. En un caso, padres dudaron en llevar a su hijo a quimioterapia por miedo a ser detenidos en el trayecto.

“Ninguna familia debería verse obligada a renunciar a la atención médica por miedo a ser detenida”, sostuvo la pediatra. Hemos visto incluso madres con recién nacidos que manifestaron temor a abandonar el hospital tras el parto”, agrega la especialista.

Comunidades que intentan amortiguar el golpe

Ante este escenario, algunas comunidades están organizándose. Padres coordinan transporte para que maestros no utilicen transporte público por temor. Iglesias llevan servicios religiosos a domicilios. Redes vecinales distribuyen alimentos y apoyo económico a familias afectadas.

Los especialistas coinciden en que incluso una sola relación adulta estable puede amortiguar el impacto del estrés en un niño. Mantener rutinas, explicar con honestidad adaptada a la edad y limitar la exposición a noticias ala rmantes son algunas recomendaciones básicas.