El Mundial “más Caro y más Politizado”

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El mayor evento que la humanidad haya visto jamás.

Así describió el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la Copa del Mundo que se desarrolla en Estados Unidos, México y Canada.

El máximo dirigente del organismo ha descrito este primer Mundial disputadoen tres países y con 48 selecciones.

Sin embargo, muchos otros usarían califi cativos distintos.

Por ejemplo, la versión más politizada, la más costosa, la más calurosa o la más contaminante. Y, sin duda, la más lucrativa para la FIFA.

Sea cual sea la perspectiva, parece seguro que —más allá del es pectáculo deportivo— esta Copa del Mundo de dimensiones gigantescas podría convertirse en una de las más controvertidas de la historia.

Desde la polémica sobre los costos para los afi cionados o el impacto de la geopolítica y las políticas migratorias hasta la seguridad, las condiciones meteorológicas extremas, la sostenibilidad y el papel del presidente estadounidense, Donald Trump, el megatorneo genera tanta inquietud como entusiasmo.

Entonces, ¿cuáles serán los mayores problemas? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y, ¿qué está en juego?

Mientras todas las miradas del mundo del fútbol se dirigieron a Ciudad de México en el partido inaugural, los países anfi triones ofrecen una imagen vívida de lo que hace que las próximas semanas sean tan fascinantes y retadoras a la vez.

En este gran bastión futbolístico, el legendario Estadio Azteca se prepara para hacer historia como el primero en acoger el inicio de tres Mund iales distintos.

Las expectativas son enormes. Sin embargo, al igual que en el vecino Estados Unidos —donde se disputarán cerca del 75% de los partidos—, el elevado precio de las entradas genera indignación.

En la capital mexicana manifestantes han derribado estatuas de jugadores relacionadas con el Mundial, mientras grupos de maestros que exigen mejores salarios amenazan con perturbar los partidos si no se atienden sus demandas.

Por otro lado, en Tijuana, la presencia de la selección de Irán es el máximo ejemplo de las complejas tensiones políticas que rodean la competición.

A continuación, analizamos las claves que convierten este Mundial en uno de los más controvertidos de la historia.

Hace ocho años, la FIFA adjudicó la Copa del Mundo de 2026 a EE.UU., México y Canadá, mientras intentaba recuperarse del escándalo de corrupción sistémica desatado por las polémicas votaciones de 2010, en las que se elig ió a Rusia y a Qatar para organizar los mundiales de 2018 y 2022, respectivamente.

Como ambos países se vieron obligados a negar acusaciones de soborno, una Copa del Mundo en Norteamérica debió parecer una opción mucho menos arriesgada, ya que la infraestructura de los estadios ya estaba construida.

El otro gran atractivo era de índole fi nanciera: impulsado por acuerdos multimillonarios de derechos de transmisión y patrocinio, el torneo ampliado —que se celebrará en el mercado deportivo más comercializado del mundo— será el evento más lucrativo de la historia del deporte.

Se prevé que la FIFA genere una cifra récord de US$9.000 millones tan solo este año.


Tales ingresos permitirán redistribuir US$2,700 millones entre las asociaciones nacionales de fútbol durante los próximos cuatro años, lo que contribuirá al desarrollo global de este deporte y aumentará las probabilidades de que Infantino logre una tercera reelección en 2027.

Sin embargo, la polémica sobre la forma en que se genera gran parte de e ste dinero ha marcado buena parte de la etapa previa a la Copa del Mundo.

En 2018, los responsables de la candidatura afi rmaron que las entradas para la final costarían un máximo de US$1,550, pero cuando salieron a la venta en diciembre para los miembros de los clubes ofi ciales de afi cionados de cada país, la entrada máscara figuraba con un precio de US$8,680.

Un importante grupo de afi cionados califi có los costos como una “traición monumental”, tras lo cual la FIFA anunció una cantidad limitada de entradas a US$60.

Sin embargo, la estrategia de precios —y la implementación por primera vez en una Copa del Mundo de la “tarifi cación dinámica” con precios sujetos a la demanda y al momento de la compra— provocó un fuerte rechazo, además del temor de que muchos de los afi cionados más apasionados y leales quedaran excluidos por los elevados costos.

En la plataforma ofi cial de reventa los afi cionados se enfrentaban a precios enormemente infl ados, mientras la FIFA se quedaba con una comisión del 30 % por cada entrada vendida.

El mes pasado, autoridades de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron ofi cialmente una investigación ante las acusaciones contra la FIFA de “infl ar artifi cialmente los precios” y “engañar a los afi cionados” en la venta de entradas.

La FIFA ha destacado el poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses y la elevada demanda, afi rmando que se han comprado más de cinco millones de entradas y que se agotarán todas las localidades.

Sin embargo, se ha constatado que hay miles de entradas disponibles para partidos de selecciones menos mediáticas a precios muy inferiores a su valor nominal, tanto en el sitio ofi cial de reventa de la FIFA como en mercados secundarios.

También se ha acusado al organismo de trasladar a la plataforma SeatGeek el inventario que no logra vender por otras vías.

El descontento de los afi cionados aumentó la semana pasada cuando la FIFA anunció que no se permitirá el acceso a los estadios con botellas d e agua reutilizables por motivos de seguridad, en un cambio de política de última hora q ue muchos atribuyeron a intereses comerciales.

Dado que, según los investigadores, las temperaturas en 14 de las 16 sedes alcanzarán niveles peligrosos, surgió el temor de que la prohibición de las botellas pusiera en riesgo la salud de los espectadores. Ante las fuertes críticas de grupos de aficionados y políticos, la FIFA rectifi có y permitió fi nalmente la entrada con botellas de agua desechables.

Hace treinta y dos años, la primera Copa del Mundo celebrada en EE.UU. contribuyó a popularizar este deporte entre el gran público del país.