Para nadie es un secreto que el tema de la reforma migratoria decidirá el comportamiento del voto latino en los comicios presidenciales de noviembre en Estados Unidos. Y que si un candidato, de cualquier partido, se compromete a invertir una buena cuota de capital político si llega a la Casa Blanca, lo más probable que consiga el 40 o más por ciento de los 12 millones de hispanos que, se espera, acudan a las urnas. Pero nada está dicho, tampoco nada está escrito.
Nadie puede cantar victoria y nadie puede asegurar que tiene los votos asegurados. Ni el propio presidente Barack Obama, que en la elección de 2008 consiguió 6.7 millones de votos hispanos de los 10.3 millones que participaron en la contienda.
En los últimos tres años más de 1.2 millones de inmigrantes han sido deportados por el gobierno, y que entre seis a siete de cada 10 expulsados no tenía antecedentes criminales que los convirtiera en una amenaza para la seguridad nacional.
Entre 2009 y 2010, los primeros dos años de Administración Obama, los demócratas tuvieron el control de ambas cámaras del Congreso y no fueron capaces de reunir los votos necesarios para aprobar la reforma migratoria (tenían 59 en el Senado y 256 en la Cámara. Se necesitaban 60 votos en el Senado y 218 en la cámara baja para aprobar la reforma). En los comicios de medio tiempo de noviembre de 2010 los republicanos recuperaron el control de la Cámara y al menos cinco asientos en el Senado.
A partir de entonces la reforma migratoria fue desplazada a un segundo plano, y los republicanos enfatizaron en que no aprobarían ningún tipo de beneficio migratorio que incluyera una vía de legalización para indocumentados. Algunos demócratas electos en distritos donde la mayoría de los votantes rechazan la reforma migratoria dieron un paso al costado y tampoco respaldaron los planes de Obama.
A nueve meses de la elección presidencial nada está escrito. Obama no puede dar por sentado que tiene el voto hispano y los republicanos ni siquiera saben quién será el candidato que conseguirá la nominación del partido en la Convención Nacional del 27 de agosto en Tampa, Florida.
“Ambos partidos tendrán que luchar para ganarse la confianza, el respeto y el respaldo del voto latino”, indicó Katherine Vargas, Directora de Comunicaciones del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración -NIF-).
Los cinco activistas coincidieron en que durante 2012 no habrá reforma migratoria pero sí apuestan a que el presidente Obama anunciará algunas acciones ejecutivas para otorgar beneficios a indocumentados. “Necesita votos y los votos se consiguen con acciones concretas que ayuden a nuestra comunidad inmigrante”, dijo Cabrera.
Se espera que más de 12 millones de latinos voten en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, siendo la cifra más alta de toda la historia.
WASHINGTON.- Según información de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO pos sus siglas en inglés), al menos 12.2 millones de hispanos podrían votar en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Esto significa 25% más que en los comicios de 2008 y representa un gran avance respecto a los 9.7 millones de votantes de 2008, sin embargo, es apenas la mitad de los 24 millones de latinos que todavía no están inscritos en el registro electoral pese a que pueden hacerlo.
Este número es histórico porque es el más alto en la historia y podría definir las elecciones, pero para los latinos esto no es suficiente y saben que tienen mucho más potencial.
Con dichas cifras, los hispanos se convierten una vez más en un factor decisivo sobre todo en los llamados estados ‘columpio’ como Florida, Nuevo México, Colorado y Nevada en donde las votaciones suelen moverse de un partido a otro.
Para impulsar el voto entre este grupo, se formó una coalición entre cinco organizaciones. Con un costo cercano a los $16 millones, la alianza trabaja en una movilización cívica y electoral que incluye visitas a las casas, campañas para televisión, radio e Internet.
Para Rudy López, director nacional del Centro para el Cambio Comunitario, (una de las organizaciones de la coalición), será necesario aplicar una especie de ‘acupuntura electoral’ para que se aplique presión en las zonas donde pueda ser más efectivo.
Organizaciones como Voto Latino, recurrirán al uso de celebridades hispanas a fin de impulsar el voto y se ayudarán de los beneficios de redes sociales. Otras estrategias incluyen crear conciencia ante el hecho de que 11 estados planean legislaciones en las que se exige la identificación del votante, por lo que se acercan a la comunidad para que puedan tener sus credenciales vigentes.
Hay que destacar que entre los votantes latinos, el presidente Barack Obama goza de una cómoda ventaja a nivel nacional frente a cualquiera de los aspirantes republicanos.
Algunos analistas sugieren que los republicanos necesitan 40% del voto latino para recuperar los estados de Nevada, Nuevo México, Colorado y Florida que fueron ganados por George W. Bush en 2004 y tomados por Obama cuatro años después.
Sin embargo una encuesta realizada por Latino Decisions mostró que el apoyo latino a los republicanos está por debajo del 20%.